Griezman y el balón

La evolución del fútbol como juego ha llevado a los denominados cracks a ocupar zonas del campo y responsabilizarse de ellas con mayor frecuencia, a relacionarse con más compañeros que nunca y a tocar la pelota muchas más veces. Reconocer hoy a uno de los mejores del mundo es viéndole, y así será siempre, asumir labores de determinación cuando todos los focos alumbran, así como vislumbrar la influencia de dicho fenómeno en su colectivo, de condicionarlo a través de su propia iniciativa, su participación y su actitud. Si el crack se aleja del área para que su equipo esté más cerca de marcar y ganar, habrá conseguido cumplimentar con la otra mitad del proceso..
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El Atlético de Madrid de Simeone de esta temporada tiene a Ángel Correa con sello de titular. La banda derecha no ha tenido más dueño que el argentino, una decisión que ha llevado a Saúl Ñíguez a ocupar, de manera casi permanente, un lugar en el doble pivote. Estas dos decisiones han podido restar centrocampismo a la propuesta, pero Simeone decidió activarla, entre otras cosas, porque en el sector opuesto podía contar con Filipe y Koke, y sobre todo, porque su crack, Antoine Griezmann, había completado, como dice el primer párrafo, el proceso en el que, una vez estuvo ahí siempre para amenazar con su definición, descubrió el juego y comenzó a acercarse al balón. Aislado y difuminado en el arranque de temporada, el Atlético echaba de menos esa versión porque desde esa versión se creó la necesidad de jugar desde y para Griezmann. Y Antoine se quedó parado.
En su visita al Copenhague, el francés dio continuidad a lo visto en La Rosaleda y mostró un tacto diferente, un compromiso con la construcción y la lucidez, como epicentro de una idea que necesita de toda su técnica y su mente para no perder la pelota y generar flujo ofensivo con él como armador. Desde que elevó su figura a esa dimensión, es difícil asociar al mejor Griezmann con el que solamente se enfoca en marcar. Si Griezmann no siente que debe hacer jugar a su equipo, ordenarlo, pausarlo y después definirlo, pasa a ser menos jugador. En Dinamarca, los mejores toques fueron suyos, los goles llevaron su nombre, antes o después, y su gesto comprobó que ya no está tan torcido.
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Además, Simeone ha repetido, para mayor relevancia si cabe, alineaciones en las que Koke ocupa la base y las bandas son para atacantes, y alguien debe equilibrar para apoyar al mediocampo y sumar control y orden a las ideas de su técnico. Durante numerosas semanas, Griezmann se quedó esperando pero últimamente vuelve a estar cerca del balón. Tiene el talento y la capacidad para tomar decisiones en todo metro del campo. Ahora está en disposición de volver a ser un crack moderno.
y además añado: es como si la llegada de Costa no solo lo hubiera liberado de esa posición tan definida y poco lucida para él como era partir de 9 de referencia, sino que además, en el plano mental, esto le hubiera activado en el sentido de decir: “oye, que aquí el mejor, el líder, soy yo”. ¡Y cómo lo va a agradecer eso el equipo de Simeone!